Sabemos que un tiburón blanco tiene aproximadamente 3000 dientes y los muda constantemente durante toda su vida, o esto dice "National Geográfic".
Menos mal que los humanos no tenemos tantos, sino ¡cuanto trabajo daríamos al ratoncito Pérez o las hadas de los dientes!
He visto personas que en vez de mantener estas creencias en los seres fantásticos que se nos llevan las muelas, las guardan en recipientes, cajas o saquitos. Así que se me ha ocurrido aprovechar algo tan sencillo como una botella de refresco y periódidco viejo para crear una cajita muy cuqui en forma de muela para estos particulares recuerdos.
Así que, para los que se aventuran a hacerlo, ¡pongamos manos a la obra!